Reflexiones del Día Memorial

Reflexiones del Día Memorial

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Este artículo fue publicado por primera vez en la edición del 27 de mayo de 1990, en la revista El Evangelio Pentecostal.

Visité la tumba de papá hace unas semanas, pensando en la herencia que le había dado a su familia y en las realidades de su vida y muerte. Papá se fue hace 14 años. Unos meses antes de su muerte, fui hospitalizado. Los médicos extirparon un tumor maligno y mi riñón derecho. Me he recuperado y tengo buena salud. Pero tres meses después, sin estar realmente enfermo, papá murió.

La muerte es algo con lo que los vivos tienen que lidiar. Enfrentamos nuestra propia mortandad y la pérdida de aquellos a quienes amamos. Momentos especiales como el Día Memorial nos ayudan a recordar a los que han muerto y contemplar nuevamente la brevedad de la vida. Quizás usted y su familia enfrentan preguntas tales como: ¿Cómo podemos recibir el consuelo de Dios? ¿Por qué algunos sufren una muerte en vida con enfermedades como el Alzheimer? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a enfrentar la dura realidad de la muerte?

Debido a que hay tantos imponderables sobre la muerte, tendemos a evitar hablar de ello. Lo desconocido nos aterroriza. Pero cuando lo analizamos, no tememos tanto a la muerte como a lo que viene después de la muerte. Nuestra única fuente verdadera de información sobre eso está en las Escrituras: "Está establecido para los hombres que mueran una vez y después de esto el juicio." (Hebreos 9:27). El juicio sigue a la muerte, tan seguramente como la noche sigue al día. Romanos 6:23 ofrece un rayo de esperanza: "Pero el don de Dios es la vida eterna a través de Jesucristo nuestro Señor." Dios ha hecho posible que se emita un veredicto favorable en su caso. Él envió a su Hijo Jesús a morir por tus pecados y los pecados del mundo. Al creer en Él y aceptarlo como su Salvador, tú puedes enfrentar el juicio sabiendo que tus pecados han sido perdonados y que estás listo para ir el cielo.

Todavía nos enfrentamos a la realidad de la muerte. Sin embargo, incluso aquí tenemos una esperanza fantástica: Una generación de cristianos no morirá. El apóstol Pablo escribió: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados...entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Corintios 15: 51-55, RV1960).

1 Tesalonicenses 4:17 explica cómo los muertos en Cristo resucitarán primero. Pablo nos aseguró: "Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."

Con ese tipo de futuro por delante, no tenemos que temer a la muerte ni a lo que venga. De hecho, el Salvador prometió: “Voy pues a preparar un lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14: 2,3).

Entonces vivimos la vida al máximo, disfrutando de la creación que Dios ha puesto aquí para nosotros, viviendo como sus mayordomos, y sabiendo que si vivimos o morimos, estaremos con Él eternamente.

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