Abrazando el llamado en edad avanzada

Abrazando el llamado en edad avanzada

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En una edad cuando muchos reflexionan sobre su jubilación, Rebeca Lucio De León recibió una difícil llamada.

Templo Abarim, una congregación hispana de las AD en Hermiston, Oregon, había pasado por una serie de líderes. Para el 2010, la iglesia otra vez no tenía pastor. La asistencia había disminuido a 40.

De Leon, para entonces de 60, había servido antes como pastora interina en la iglesia. Ahora Templo Abarim le pedía que los liderara.

La reconstrucción de la congregación no sería fácil, sin embargo, De León sabía que Dios la había preparado. Poco después de que ella dio su vida al Señor a la edad de 9 en una iglesia AD en Tamaulipas, México, Dios la llamó a predicar. Pero mientras asistía a la escuela bíblica y servía como pastora asistente de una iglesia en Nuevo León, México, conoció a su esposo, Noé, y la pareja se mudó al estado de Washington, donde él trabajó en el sector agrícola.

Durante los próximos 31 años, De León crió a sus niños, Noé Jr., César y Amelia, mientras cuidaban a sus ancianos suegros y dirigía un centro de cuidado diurno. Ella y su marido, un diácono, sirvieron como laicos en la iglesia El Sendero de la Cruz en Moses Lake, Washington, a 175 millas al este de Seattle. Ella cantaba, enseñaba escuela dominical, trabajaba en los ministerios de mujeres y de niños y conducía una camioneta de la iglesia. De vez en cuando, ella predicaba.

Esos años dio sus frutos. Ella vio la evidencia clara de su oración del Salmo 91 sobre su familia el 2 de febrero de 1996, cuando Noé Jr., de 14, se sintió enfermo y salió de su salón para llamar a casa casi al final de la escuela. Mientras que Noé Jr. y su padre salían de la escuela, pasaron al lado de un muchacho de la clase de álgebra, vestido de gabardina, que entraba al edificio. Momentos más tarde, el compañero abrió fuego en el aula, matando al profesor y dos alumnos e hiriendo a otro.

Cuando sus hijos se fueron de casa, De Leon a menudo predicaba como invitada en las iglesias AD del Distrito Hispano Noroeste.

"Le dije al Señor, cuando sea el tiempo adecuado, quiero pastorear una iglesia por una vez más," dice. Le pidió al Señor que la pusiera donde ella podría servir los años restantes de su vida.

Aunque pastorear Templo Abarim, a 200 millas al este de Portland, significaba que su marido tendría que abandonar su iglesia de 46 años, la pareja reconoció que el Espíritu Santo la dirigió a aceptar el pastorado. De Leon sabía dónde empezar.

"Lo primero para mí fue entrenar líderes para hacer un trabajo más eficaz," dice. En todas partes, ella seguía confiada en su perpetua vocación. "Mi cosa es predicar, predicar, predicar. Cada vez que tengo oportunidad, predico."

Cerca de 60 reclusos asisten a su servicio semanal de capilla en una cercana prisión para hombres. En una temporada, la iglesia tenía un programa de radio los domingos. Su hijo César es el líder de alabanza de Templo Abarim, pianista, líder de jóvenes e intérprete de inglés de su mamá cuando ella predica en español.

Hoy en día, la asistencia promedio del domingo es 175. La reunión del domingo a las 5 p.m. es el único servicio en español en Hermiston, que les permite adorar a quienes trabajan por la mañana. La iglesia ha comprado terrenos para construir un nuevo Santuario.

"Dios ha usado (a De León y su esposo) en Hermiston para renovar la iglesia," dice el Superintendente Larry Garza del Distrito Hispano del Noreste. "Ella está haciendo cosas maravillosas como presbítero de sección y participa en la comunidad".

Ahora de 68 y recientemente viuda, De León se ha entregado aún más a la predicación.

"Esto ha sido para mí la terapia más preciosa que el Señor me ha dado", dice. "El plan más importante para mí es ganar almas para Cristo".

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