Lindell y Madu nos inspiran en la sesión de apertura de la Conferencia Influence

Lindell y Madu nos inspiran en la sesión de apertura de la Conferencia Influence

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ORLANDO, Florida – En una poderosa y reveladora sesión general de apertura de la Conferencia Influence celebrada el miércoles por la noche en el Centro de Convenciones del Condado de Orange, John Lindell y Robert Madu cautivaron la atención de los miles de pastores, misioneros, y miembros de familia a través de contundentes mensajes que concluyeron con cientos llenando el altar.

Lindell, quien sirve con su esposa, Debbie, como pastores principales de la Iglesia James River en Ozark, Missouri, tocó un tema a menudo minimizado y muy subestimado sobre la gracia de Dios.

"En tu peor momento, en tus días más desagradables, y en tus mejores días, él te ama," dijo Lindell. "No te mira a ti como tú te miras a ti mismo o como los demás te miran a ti. El se compromete a ver tu aspecto como el de Jesús."

Mientras examinaba Romanos 1:16-17, Lindell exploró el poder del evangelio y como este es un don de rectitud por la fe que nadie puede obtener.

A medida que las personas se justifican delante de los ojos de Dios en el momento en que aceptan a Cristo como su Señor y Salvador, Lindell hizo hincapié en cómo la salvación es un acto de Dios. "Se trata cien veces más de Dios y de su palabra y su amor que de nosotros," dijo.

Luego desarrolló los componentes que conforman la justificación: la fe, el perdón de Dios y la tarea de la justicia de Cristo.

Lindell compartió Colosenses 2:14 para ayudar a explicar la inmensidad de la gracia de Dios al clavar "todo nuestro" pecado en la cruz.

"Dios perdona todo tu pecado — todo tu pecado pasado, todo tu pecado presente, y perdonará cada pecado que cometas de antemano," declaró Lindell. "Por causa de la cruz, todo nuestro pecado se convirtió en futuro desde ese momento... Dios ve a cada creyente como una persona perfecta. Siempre nos ve como justos, incluso en medio de nuestro pecado."

Lindell explicó que Dios no mira a los creyentes basándose en sus acciones, sino en las acciones de Cristo.

Advirtiendo de que las personas que no entienden la magnitud de la gracia y del perdón de Dios tienden a definir la justicia por sus propios términos con el fin de sentirse "bien al lado de Dios." Lindell señaló que esas personas tienden a criticar a otras otras — quiénes son buenos, quiénes son malos — basándose en su definición personal de justicia.

"Tu reputación al lado de Dios no se basa en ti, no puedes ganártela," dijo Lindell. "Se basa en la fe... y en el amor salvaje, osado e indómito de Dios."

Explicó que cuando la gente peca, se sienten frecuentemente alejadas de Dios, pero esa, dijo Lindell, es su percepción. Dándonos el ejemplo de cómo, cuando era padre, no se apartó de sus hijos cuando tropezaron, sino que se acercó aún mas cerca, dejando otras cosas a un lado para estar presentes y disponibles. Sin embargo, su amor paternal no era nada comparado al amor de Dios.

"Cuando estamos luchando, Dios está cerca," dijo Lindell. "El te ama, está comprometido contigo, y en tu día más desagradable te ama tanto como en tu mejor día."

Al llegar al final de su mensaje, Lindell habló brevemente sobre Romanos 8:1 y cómo, a la luz de la gracia, los cristianos nunca deben sentirse condenados. Explicó que cuando los cristianos se sienten así puede ser porque están más familiarizados con su quebrantamiento que con la gracia de Dios o en cómo "te sentirías" si fueras Dios.

Anteriormente Lindell había observado que las palabras de Pablo (Romanos 6) concernientes a la gracia de Dios no significan que no importaba cómo vivían los cristianos. Ahora preguntaba si la gracia de Dios significaba que deberíamos seguir pecando. 

"La respuesta concisa — no," declaró. "Cuando una persona viene a Cristo, tú mueres al pecado. El pecado no tiene dominio sobre ti . . . la gracia tiene dominio . . . La gracia de Dios está trabajando en ti, santificándote, cambiándote." También señaló que cuando una persona es salva, Dios le da a esa persona un corazón nuevo — un corazón que lo ama, lo desea.

"La gracia de Dios es mucho más grande, mucho mejor, mucho más ancha de lo que puedes imaginar," dijo Lindell, e instó a los oyentes a recordar: "No es lo que haces, es lo que élha hecho".

ROBERT MADU

Madu, que tiene su propio ministerio y es miembro del equipo de enseñanza de la Iglesia Trinity en Cedar Hill, Texas, presentó un mensaje que en algunos momentos fue humorístico, pero mordaz que tituló "Supéralo."

"Vivimos en la época y la era de la ofensa," dijo. "El victimismo se ha vuelto viral."

Dando algunos ejemplos aparentemente escandalosos por la que la gente se ha sentido ofendida, les recordó a la audiencia que lo que podría parecer tonto era muy grave para los demás.

Revisando Mateo 24:10 (Nueva Versión King James) y en cómo las señales del fin de los tiempos no se limitan a las guerras ni a los rumores de guerras, sino a que muchos se ofenderán. Luego señaló que las ofensas están garantizadas en la vida, ya que Lucas 17:1 (Nueva Versión King James) cita a Jesús diciendo que es imposible que no vengan ofensas.

Luego Madu dejó las cosas claras. "Una ofensa es un evento, pero el sentirse ofendido es una decisión... es posible vivir nuestras vidas sin ofendernos."

A lo largo de su mensaje, Madu se refirió a Mateo 15:21-28, la historia de la mujer cananea que le suplicaba a Jesús para que sanara a su hija poseída por demonios. Madu señaló que Jesús movió el milagro de la mujer al otro lado de las ofensas.

"Si Jesús nunca te ha ofendido, no tienes ninguna relación," dice Madu, "porque Jesús es la verdad y la vida" y a veces la verdad nos duele y nos ofende.

En el pasaje de Mateo, Jesús parecía primero ignorar a la mujer, luego los discípulos instaron a Jesús a que la despida, después vino la insignificancia y el insulto. Sin embargo, a través de todo, la mujer perseveró. Madu dijo que después de cualquiera de estas ofensas, muchos se habrían ido, pero esta mujer no — ella siguió presionando.

Madu dedicó un tiempo a las palabras de los discípulos, explicando cómo ellas representaban a la institución o a los "creyentes." Señaló que a veces las mayores ofensas provienen de personas que llevan el nombre de Cristo.

"No proyecte la naturaleza del hombre sobre el carácter de Dios," instó Madu.

Madu también revisó sobre cuántas personas se sienten ofendidas cuando no hay intención de ofender. Aconsejó que cuando llega una ofensa, no la publique, en su lugar ore al Señor para que le de claridad de ver las cosas de la manera correcta y por humildad.

Al abordar la insignificancia, Madu básicamente desafió a la gente diciéndoles que en esta sociedad narcisista, la verdad es que a veces no merecemos ser prioritarios, mas eso no significa que seamos insignificantes.

Al relatar la última ofensa, Madu habló sobre el insulto de ser llamado perro. Señaló que la palabra usada para ella fue perro mascota (en griego), no fue perro salvaje, pero de todas maneras un perro. Sin embargo, aún así la mujer perseveró. Madu especuló que ella llegó a entender que como perro mascota, tenía un lugar en el hogar, aún comía lo que el amo comía, y tenía todo lo que necesitaba con Jesús como su amo.

En cada ofensa, la mujer se negó a ser ofendida, mientras su fe en el poder de Jesús permanecía, y al final su fe fue recompensada.

Madu se dirigió a la audiencia: "Tu milagro está al otro lado de tu ofensa. Dios quiere darte la gracia de superarlo".

Pidiendo que levanten sus manos aquellos que deseaban que la gracia de Dios supere una ofensa, llamó a esas personas a pasar adelante — cientos llenaron el altar listos para recibir de Dios.

La Conferencia Influence concluirá el jueves terminando la segunda sesión general con los oradores invitados: Jeremy DeWeerdt, Bobby Gruenewald, Al Toledo, y una sesión de preguntas y respuestas conducida por Donna Barrett.

Vea el archivo de la Primera Sesión General de la Conferencia Influence en la página de Facebook de las Asambleas de Dios de los E. U.

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