Reenfocando la misión de Cristo

Reenfocando la misión de Cristo

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Por primera vez en sus 93 años de historia, el Colegio la Misión de Cristo, con sede en San Antonio, está a punto de alcanzar su estatus de acreditación de la Asociación para la Educación Bíblica Superior.

La escuela, anteriormente conocida como Instituto Bíblico Latino Americano, ha estado en una jornada de acreditación desde el 2012 y ha alcanzado el estatus de candidatura. Un equipo visitante estará en el campus en octubre para tomar la decisión de la fase de acreditación inicial prevista para febrero. La acreditación completa podría venir un año después de eso.

"Esto aporta valor a toda la institución porque los padres ven que la escuela ha sido calificada a través de un proceso de certificación," dice Monte R. Madsen, presidente de CMC desde el 2003. "Los padres confían en que el plan de estudios y el programa son de calidad universitaria."

H.C. Ball, el líder organizacional detrás de la formación de las Asambleas Hispanas en los Estados Unidos, fundó LABI en 1926. Al mismo tiempo, Alice Luce comenzó otro Colegio LABI en La Puente, California.

Ball vio a LABI en Texas como una institución para entrenar pastores y misioneros. LABI comenzó en una salón de escuela dominical en San Antonio, luego se mudó a Saspamco, Texas, en 1935, y despues a El Paso en 1945. La escuela cambió luego a su ubicación actual en San Antonio en 1981. El cambio de nombre a CMC ocurrió en el 2017.

"Todos los cristianos tienen el llamado de seguir a Cristo y cumplir su misión en el poder del Espíritu Santo," dice Madsen, de 58 años.

CMC compró su terreno actual de 82 acres a un seminario nazareno en 1981. El crecimiento ha sido lento y gradual. Con 50 estudiantes actualmente matriculados, Madsen, graduado allí mismo en 1985, dice que CMC está listo para crecer.

Una de las ventajas de la escuela es la accesibilidad — y una promesa de que los estudiantes no saldrán cargados con préstamos estudiantiles.

"Graduamos a todos los estudiantes sin deudas," dice Madsen, cuyo padre danés, Arthur, conoció a su madre hispana, Rebecca Sánchez, mientras estaba sirviendo en la Fuerza Aérea de San Antonio. Aunque la matrícula y las tarifas cubren solo el 40 por ciento de los gastos operativos, CMC realiza actividades de recaudación de fondos para ayudar a sufragar los costos. La escuela también alquila espacio en su campus a tres iglesias.

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Muchos miembros del personal y de la facultad ven sus roles como un llamado sacrificial. Su salario inferior al promedio ayuda a mantener los costos de matrícula muy bajos.

Ex-alumnos Arturo y Alicia Carrasco son ejemplos de ello. Arturo, nacido en México, trabajó como minero de carbón y Alicia como maestra de escuela pública, pero dejaron sus trabajos y regresaron como empleados a tiempo completo en CMC. Arturo es director de mantenimiento, instalaciones y seguridad; los innumerables deberes de Alicia como vicepresidenta académica incluyen la programación de cursos, trabajar con la ayuda federal y la contratación de profesores (la escuela emplea a 22 profesores adjuntos que enseñan tanto en español como en inglés).

"Sentimos que somos misioneros domésticos de alguna manera," dice Alicia, de 37 años. "Gran parte del personal y liderazgo son de nuestra propia cosecha. Se quedan porque tienen un corazón para la visión y la misión de la escuela." Los tres hijos de la pareja, Brandon, Benjamin y Blake (de 17, 16 y 12 años), planean asistir a CMC.

CMC tiene una proporción envidiable de estudiantes y maestros de 10 a 1. Los estudiantes provienen principalmente de Texas, así como de Oklahoma, Nuevo México, Utah, Arkansas, Lousiana y Colorado. Media docena son de países extranjeros: México, Colombia, Argentina, Nicaragua y Ecuador. Actualmente, más del 90 por ciento de los estudiantes son latinos o latinas, pero Alicia Carrasco espera que haya más diversidad en los próximos años.

"No somos una escuela para un solo grupo demográfico," dice la que se graduó en el 2006 de cabello rubio y ojos verdes que habla español con fluidez. "A los estudiantes nunca se les ha pedido que sean hispanos para asistir." El padre anglo de Carrasco, Carroll Sluder, y la madre hispana nacida en los Estados Unidos, Rosemary Sluder, viven en Delta, Colorado, donde Carroll ha sido pastor de la iglesia hispano hablante El Buen Pastor desde 1993.

Cada semestre, todos los estudiantes de CMC realizan viajes misioneros, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero, países como Costa Rica, España y Haití. Los estudiantes aprenden a cómo recaudar su propia ayuda financiera.

"No podemos enseñarlo todo en el aula," dice Madsen, cuyo abuelo Josué Sánchez se desempeñó como superintendente del entonces Distrito Latino Americano del Golfo. "Un niño que nunca ha salido del barrio, en efecto, puede llegar a ser un misionero al graduarse."

Aunque la escuela de cuatro años aún enfatiza los estudios ministeriales y teológicos, Madsen ha recalibrado la misión de CMC en los últimos años.

"No solo queremos graduar a los estudiantes con diplomas, sino queremos estudiantes que sean discípulos," dice Madsen. "No solo salen con un conjunto de habilidades, sino con un llamado de Dios en su vida".

Durante los últimos tres años, grupos de discipulado de crecimiento espiritual se han reunido todos los martes en la escuela. Estan bajo la jurisdicción de Giovanni Arreola, un graduado del 2018 en CMC.

"El programa de discipulado se ha convertido en el corazón de la escuela, el corazón de la forma en que vivimos," dice Arreola, de 23 años. "El discipulado no es solo tiene vida los martes en los grupos pequeños; es cómo interactuamos con amigos, familiares y otras personas que vemos en el campus.”

Arreola también está a cargo de los pastores del dormitorio que son mentores de los estudiantes, y supervisa el aspecto del involucramiento eclesial de los ministerios estudiantiles en el campus. Cada estudiante — una vez para aquellos que obtienen un título de asociado y dos veces para aquellos con un título de licenciatura — debe participar en una pasantía de verano, a menudo trabajando en una iglesia.

Los estudiantes también se conectan a una iglesia local durante el año escolar y sirven los domingos de alguna manera. El ochenta por ciento de los graduados terminan en el ministerio.

"Los mentores pastorales toman a los estudiantes bajo su liderazgo y les brindan experiencia práctica para complementar la instrucción en el aula," dice Arreola, quien, como Carrasco, es de Delta, Colorado.

Arreola está de acuerdo con la filosofía de Madsen, que CMC está en el negocio de producir no solo graduados, sino discípulos llenos del Espíritu de Jesús.

"No son nuestros dones los que nos llevarán a otros lugares, sino nuestro carácter," dice Arreola. “CMC nos cimienta en el Señor para convertirnos en maestros piadosos en lugar de ser solo personas talentosas."

Los ex-alumnos de la escuela incluyen al Director de la Oficina de Relaciones Hispanas de las AD Dennis Rivera, la Presbítera Ejecutiva de las AD Melissa J. Alfaro y el fallecido pionero pentecostal hispano Jesse Miranda, Jr.

Foto: La familia Carrasco.


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