Inculcando una esperanza juvenil

Maricela H. Hernández conoce bien el área donde vive Cynthia. La directora de la Escuela Bíblica Flamas de Fuego visita a las familias y escucha sus luchas, a menudo involucrando su estado migratorio — y viviendo con miedo e incertidumbre.
Hernández, 50, invitó a Cynthia y su extensa familia a la Asamblea Cristiana Familiar, donde pastorea su esposo, Rafael Hernández Jr. Ella también le comunicó a la familia sobre el programa de alimentación de verano financiado por el distrito escolar local que se lleva a cabo en la iglesia para niños y jóvenes hasta los 18 años. Además de servir las comidas gratuitas, la iglesia lidera una escuela bíblica de vacaciones.
En los 12 años del programa de alimentación, Hernández ha visto crecer a niños pequeños. Ella ha visto al Señor moverse en innumerables corazones. Los participantes anteriores, como Cynthia, se han convertido en adolescentes y jóvenes adultos, aún cuando los niños nuevos se conectan con el programa.
Muchos de ellos no sólo han llegado a conocer a Cristo como Salvador, sino también se han conectado a la iglesia y participan activamente en el movimiento juvenil de las Asambleas de Dios del Distrito Hispano del Golfo de Texas, según Hernández, la secretaria-tesorera del distrito.
Cuando tenía 9 años, Cynthia, sus hermanos y sus primos comenzaron a participar.
"Íbamos por la comida y para estar con nuestros amigos," dice Cynthia, que ahora tiene 15 años. Ella comenzó a asistir a la EBDV.
"Aprendí más sobre Dios y me acerqué más a Él", dice Cynthia quien comenzó a asistir a los servicios para jóvenes. Hace tres veranos, asistió a la convención juvenil del distrito, donde se comprometió a servirle al Señor por completo.
Al igual que muchos otros que se conectaron con la iglesia a través del programa de alimentación, Cynthia está activa en la vida de la iglesia, se está preparando para servir al reino de Dios a través de los servicios para jóvenes los días miércoles y en otras actividades. Los equipos a corto plazo enviados por iglesias a través de los Estados Unidos vienen a Peñitas para enseñar habilidades específicas a los jóvenes tales como tocar instrumentos musicales. Cynthia aprendió a tocar el teclado. Ella y otras personas del programa ahora forman parte del equipo de alabanza y adoración de la iglesia.
"Comparto mi fe con mis maestros y amigos," dice ella. "Ellos comparten sus problemas conmigo y oro por ellos."
Este verano Cynthia está tomando clases bíblicas en Flamas de Fuego.
"Quiero un fundamento sólido para poder compartir la Palabra de Dios y así todos puedan saber cómo conocerlo," dice ella.
Ese es el propósito del programa, dice Hernández.
"Queremos que nuestros jóvenes sigan estudiando para que puedan lograr sus sueños, que sepan que Dios está con ellos," dice ella. Una ventaja es que ellos son bilingües. "Tal vez las condiciones que los rodean imponen limitaciones, pero cuando escuchan a otros ministros que los desafían a soñar, comienzan a soñar."
Los que tienen más de 15 años pueden inscribirse en el entrenamiento bíblico a través de Flamas de Fuego, un programa de tres veranos a través del cual los estudiantes completan los cursos bíblicos requeridos para obtener las credenciales de las AD. Adquieren experiencia en el ministerio ayudando con la escuela bíblica de vacaciones, clínicas de fútbol y otras actividades de alcance comunitario.
Cuatro personas graduadas de Flamas de Fuego, equipadas con credenciales de las AD, se han ido a la Universidad Southwestern de las Asambleas de Dios. Dos se han graduado y están ahora activos en el ministerio.
"El programa nos ha ayudado mucho y muchos están creciendo en su fe," dice Cynthia. "Estamos siendo inspirados y vamos por un camino correcto."
Hernández señala que los padres de Cynthia no son cristianos. Cynthia está orando por ellos.
A pesar que abundan las limitaciones — especialmente financieras — para los estudiantes que sueñan en continuar con su educación, Dios lo está haciendo posible, dice Hernández. Es esencial infundir esperanza en la próxima generación de seguidores de Cristo, dice ella.
"Estamos rescatando a estos jóvenes en un momento crítico de sus vidas," dice Hernández. El programa del instituto bíblico sumerge a los estudiantes en la instrucción bíblica y las oportunidades ministeriales. "Durante su temprana adolescencia ellos sienten el llamado de Dios."
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