Preparado para la temporada de la iglesia virtual
Las iglesias de las AD en el Valle de las Siliconas ya habían adoptado planes para la predicación virtual.
El segundo domingo de marzo, una catástrofe de plomería dejó los baños de la mujeres de la Iglesia Sagrada en San Bruno, California, sin agua.En el 2018, los incendios forestales del área de la bahía en California llenaron de humo las instalaciones alquiladas de Canvas San Francisco dos días antes de los servicios de fin de semana.
Incluso antes de que las órdenes de cierre obligaran a las iglesias de todo el país a adaptarse a una nueva normalidad, la pastora de Iglesia Sagrada, Kathy Kerfoot Cannon, cerró el edificio y predicó a la congregación de 75 personas a través de Facebook Live. Del mismo modo, en lugar de encontrar otro lugar de reunión ese domingo hace dos años, el pastor de Canvas Travis B. Clark dirigió un servicio exclusivamente en la plataforma de videoconferencias Zoom.
Con el tiempo, ambos reconocieron que mover la adoración dominical exclusivamente en línea los había preparado para esta temporada de congregaciones refugiadas en su hogar en medio de la pandemia del COVID-19.
Pastorear virtualmente ha sido aceptado por mucho tiempo en Silicon Valley, esta área del norte de California conocida por sus semanas laborales de 80 horas, innovación de alta tecnología y viajes laborales de dos horas en autopistas. Es el hogar de Apple, Facebook y YouTube. Las reuniones de liderazgo de la iglesia se han celebrado habitualmente por Zoom.
"Nos hemos estado moviendo lentamente para ser una iglesia en línea, especialmente en los últimos años," dice Cannon. Luego, el área de la Bahía se convirtió en el primer lugar de los Estados Unidos en refugiarse en sus hogares en un esfuerzo por aplanar la curva del coronavirus. "Esto está activando el hiper impulsor."
"Definitivamente nos preparó, hasta cierto punto, para tener un plan de acción digital," dice Clark, de 32 años, hablando de aquel domingo hace dos años atrás. Gracias a lo que resultó ser un ensayo general, Canvas San Francisco evitó el traumatismo de moverse en línea, ya sea en medio de las prohibiciones absolutas o recomendaciones de prácticas idóneas en contra los servicios en persona. "No teníamos un plan de acción digital hasta que nos vimos obligados por la situación."
Liderar una iglesia en el 2020 es diferente al año pasado. Al menos por ahora, ya pasaron los días de llamar al secretario de la iglesia para una cita y sentarse en la oficina del pastor para una sesión de cuidado pastoral cara a cara. “Ahora alguien ve que estás en línea y envía un mensaje, Pastor, ¿puedes orar por mí? Y comienza una conversación,” dice Cannon, de 38 años. "Desde el exterior, parece que estaba pasando una hora en Facebook."
Cannon agrega que acaba de terminar una cita semanal de asesoramiento matrimonial en Zoom, una compañía que existe desde el 2011. Ahora que el mundo está en el cierre virtual debido al SARS-CoV-2, Zoom es un lugar popular que alberga todo, desde clases de escuela dominical hasta servicios de oración.
"A medida de que las personas se adaptan para hacer cosas en línea, encontrar relaciones profundas, conexiones y comunidad de manera virtual, somos capaces de cambiar más fácilmente que otras generaciones," dice Cannon. Ella le da crédito a su esposo, Ben Cannon, por manejar el lado técnico del ministerio de Iglesia Sagrada.
Temprano durante el cierre del COVID-19, el Distrito del Norte de California y Nevada de las AD, de las cuales la Iglesia Sagrado y Canvas son parte, invitaron a Cannon a realizar un taller de prácticas de predicación virtual. En él, lleva a los espectadores tras bastidores a una nueva perspectiva, donde ahora ella predica mensajes y guía a los pastores ante la abrumadora tarea de hacer un cambio abrupto en el ministerio en línea.
"La gente todavía necesita escuchar a sus pastores locales," dice Cannon. “¿Cómo le hablas a la cámara para que no parezcas un terrorista haciendo un video de rescate? ¿Cuál es la forma más fácil de hacer que la gente se sienta cómoda escuchándote?
Ella habla sobre los ángulos de la cámara, el espacio en el que está predicando, cómo hacer una pausa mientras habla para permitir que las personas reflexionen sobre un punto y reciban comentarios sin ver el lenguaje corporal.
Otros miembros del personal de las AD como la Primera Asamblea de Little Rock son congregaciones hermanas y mentoras durante la curva de aprendizaje que se mueve hacia una plataforma virtual.
Cannon dice que al refugiarnos en el hogar a largo plazo significa encontrar métodos para conectarnos espiritualmente con las congregaciones en la adoración, la comunidad y en el discipulado usando varios aspectos de la tecnología.
Hacer videoconferencias no es un concepto nuevo. Clark señala que llevar a las personas en línea resultó ser fácil.
"La dificultad que tuvimos para navegar fue encontrar nuestro propósito primordial," dice. "¿Qué es lo que más necesitan sentir las personas — una versión digitalizada del servicio dominical, o cambiar para satisfacer una necesidad diferente y de una manera diferente?"
Este aspecto es único para cada congregación. A pesar de que el cuerpo de la iglesia Canvas está formado por trabajadores del Valle de las Siliconas quienes están acostumbrados al brillo de la alta tecnología, la iglesia no graba previamente sus servicios. En lugar de un enfoque refinado de transmisión para la reunión dominical en la que la asistencia promedio es de 305, Canvas utiliza la plataforma Zoom de aspecto relativamente clásica. Su calidad tosca de audio y video le da una sensación pura, y su interfaz identifica a cada participante. Clark dice que más del 90 por ciento de los asistentes anteriores al COVID, participan en los servicios de Zoom. La iglesia también celebra la reuniones de oración por Zoom los miércoles por la mañana y por la noche.
"Realmente sentimos que lo que la gente iba a necesitar más en esta crisis era el sentirse en comunidad," dice Clark. “Aunque no tenemos contacto físico, necesitamos sentir que tenemos conexión con los humanos. “
Durante el mensaje a través de Zoom, los fieles se relacionan entre sí y con Clark, quien interactúa en el chat de la plataforma.
"Vemos la cara de todos, vemos sus nombres, nos escuchamos y podemos dialogar y comunicarnos," dice. “No es solo mirar—ver la adoración o predicar. Todo sucede en tiempo real."
Clark ahora predica los mensajes desde el armario de un dormitorio.
"Para las personas aisladas sin contacto con humanos fuera de su hogar, es muy gratificante emocional, relacional y espiritualmente", dice.
Para Cannon, durante esta temporada de encierro, ella ve semillas plantadas desde hace mucho tiempo que muestran signos de movimiento. Las personas a las que ha invitado a la iglesia en persona durante años ahora se presentan en la iglesia virtual. Ella cree que una vez que la orden de confinamiento familiar se haya terminado, el Espíritu Santo los atraerá a conectarse en los recintos físicos de la Iglesia Sagrada.
"Mi objetivo no es solo que se presenten a un servicio en nuestro edificio," dice ella. "Mi objetivo es que estén por la eternidad en el cielo."
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