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Segundo acto de gracia

Lavonne Savage regresa a Desafío Juvenil y de Adultez en obediencia al Señor.

En marzo del 2,018, el Centro de Mujeres Grace House abrió sus puertas en Indianápolis como un programa residencial a largo plazo para mujeres llamado Desafío Juvenil y de Adultez. El programa cristo-céntrico Misiones Domesticas de los E.U.A. está destinado a ayudar a las mujeres a lidiar con asuntos que controlan sus vidas centrándose en el discipulado y la recuperación. Lavonne Y. Savage, Directora Ejecutiva de Grace House, tiene conocimiento de primera mano de cómo un entorno así puede cambiar la vida.

Savage, de 52, se graduó de un programa de Desafío Juvenil en Missouri hace más de 20 años. Creció en una familia disfuncional y sintió un sentimiento de abandono durante sus años formativos, luego de haber sido abusada sexualmente por varios miembros de la familia. Su historia de abuso la llevó por un camino oscuro.

"Para la edad de 14 años, sabía cómo proponerle sexo a un hombre," dice Savage. Se convirtió en trabajadora sexual a los 15 años, alcohólica a los 17, y adicta a la droga a los 21.

Su adicción a la droga se hizo tan severa que su traficante la puso en el programa de Desafío Juvenil. Esperaba que regresara a trabajar para él después de estar desintoxicada, pero Dios tenía otros planes.

"Dios se hizo cargo de mí," dice Savage. "No puedo explicar lo que pasó. Sólo quería más de Dios." Durante su tiempo en Desafío Juvenil, Savage experimentó el poder de salvación y de liberación de Dios de los sueños constantes que la atormentaban con tentaciones para usar drogas. En los sueños, un ángel siempre intervenía y la liberaba.

"Sé que fue era el ángel del Señor que me protegía en esos sueños," dice.

Savage comenzó a sentir un llamado al ministerio, por lo que se mudó a Los Ángeles después de graduarse de Desafío Juvenil y entró en el Instituto Ministerial del Desafío Juvenil. Allí desarrolló el deseo de ministrar a las personas que vivían en las calles. Despues de graduarse de TCMI, ella comenzó Frijoles y Arroz y Jesucristo, un ministerio a los indigentes del centro de L.A.

A través de Frijoles y Arroz y Jesucristo, Savage tocó a muchas vidas, pero ella dice que no pudo mantener un voto que había hecho al Señor para trabajar en Desafío Juvenil. En vez de eso, invitó a los estudiantes de TCMI a que trabajen junto a ella. Ella dice que el pequeño compromiso resulto en que ella no pudiera entregar el control completo de su vida al Señor, un patrón de comportamiento que le costaría caro.

La vida de Savage comenzó a descontrolarse cuando se escapó de un matrimonio abusivo. En lugar de volverse a Dios para ser sana y tener fortaleza, comenzó a usar drogas de nuevo. Esta vez, su adicción la llevó a la cárcel. El estar encarcelada la obligó a Savage a desintoxicarse, pero todavía se sentía vacía por dentro. Al darse cuenta de que necesitaba entregar el control de su vida a Dios, buscó un proceso de restauración a través de las Asambleas de Dios.

"Empecé a liberarme, a rendirme y a ser honesta conmigo misma," dice.

Después de pasar por la restauración, ella hizo bien en su promesa a Dios y comenzó a trabajar para Desafío Juvenil. En el 2,017, casi una década después de su restauración, Savage fue invitada para ser la Directora Ejecutiva de Grace House.

"A menudo no encuentras a gente que te dará tanta gracia," dice Beverly L. Seitz, una graduando de Desafío Juvenil que llegó a Grace House en junio y ahora sirve como pasante. Seitz, de 57, dice que Grace House le ayudó a restaurar su relación con su familia. A través de la mentoría de Savage, Seitz ha sido capaz de poner su vida de vuelta en el camino.

"Lavonne tiene un corazón muy grande," dice Seitz. "Ella es muy noble y está dispuesta a escuchar. Ella es buena ayudando a la gente a través de sus problemas."

"La clave es apuntar a las mujeres hacia Jesús," dice Jennifer L. Baca, directora del programa de Grace House. Baca, 38, dejó su trabajo como especialista de seguros para trabajar con Savage, supervisando las operaciones cotidianas en Grace House y trabajando estrechamente con los residentes.

Actualmente, 11 estudiantes están en el programa, cuya edades varían de 19 a 62. Ellos batallan con una variedad de problemas que controlan su vida, incluyendo el abuso de sustancias, la depresión, y los trastornos de la alimentación. Las mujeres — muchas de las cuales viven allí como una alternativa al encarcelamiento o luego de haber sido liberadas — participan en clases de discipulado, mentoría, terapia de trabajo y otros programas que están diseñados para ayudarles a funcionar en la sociedad.

"Mi recompensa es cuando veo que una de las mujeres tiene éxito", dice Savage.