Discipulado Efectivo
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Una iglesia que trata de hacer felices a todos solo con el objetivo que regresen es como construir una casa sobre la arena. Claro, significa menos excavación, menos remoción de escombros y levantar menos peso. La iglesia puede subir más rápido y crecer más rápido, pero carecerá de profundidad. Eso es lo que sucede cuando los líderes se enfocan en la superficie, preocupándose más por cómo se ve una iglesia que por si dura.
Por otro lado, una iglesia con un enfoque claro en el discipulado efectivo demora más en edificarse, porque profundiza. Elimina los escombros debilitados en el proceso. Se centra más en estabilizar la profundidad que en una expansión vistosa. Esa iglesia, la iglesia del discipulado primero, es como una casa construida sobre la roca.
Ambos tipos de iglesias enfrentarán una tormenta en algún momento. Tal vez sea algo por lo que toda la iglesia pasa junta o algo por lo que la gente de la iglesia pasa en lo personal. Tal vez ambos. La iglesia sobrevivirá, si tiene un fundamento fuerte de discipulado, edificado sobre los cimientos de la Palabra de Dios. Pero si la iglesia está edificada sobre la arena, sin discipulado y sin profundidad, se derrumbará.
Desde el inicio, los líderes de las Asambleas de Dios declararon que, por el poder del Espíritu Santo, nuestro movimiento estaría comprometido con «el evangelismo más grande que el mundo haya visto jamás». De muchas maneras y en muchas medidas, el Espíritu Santo ha obrado entre nosotros para cumplir esa misión. Pero ahora, con más de 110 años a nuestras espaldas, sabemos que el evangelismo efectivo también significa depender del Espíritu Santo para llevar a cabo el discipulado más grande que el mundo haya visto jamás. El discipulado crea una iglesia sostenible, una iglesia que se multiplica, una iglesia de próxima generación. Una iglesia aún más efectiva en el evangelismo. Una iglesia que pueda sobrevivir a las tormentas políticas, a la agitación económica, a la agitación interna y hasta a la persecución.
Una vez que entendemos la crucial importancia del discipulado, la siguiente pregunta es: ¿Cuáles son los pasos en un proceso de discipulado efectivo?
1. Desarrollo de relaciones. El discipulado requiere que la persona que está siendo discipulada tenga una relación creciente con una persona o grupo de personas que ya están viviendo la vida cristiana. Es un proceso de «Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo» (1 Corintios 11:1). Tendemos a aprender más por imitación que por investigación. Por naturaleza asumimos los métodos, expresiones y valores de aquellos con los que pasamos tiempo. El adagio: «Muéstrame a tus amigos y te mostraré tu futuro», a menudo es cierto. Para que una iglesia discipule a la próxima generación de creyentes, las generaciones actuales deben hacerlo bien, y deben hacer espacio para que nuevos seguidores se unan a ellos en su recorrido.
2. Aprende y crece. El discipulado implica «la renovación de su mente» (Romanos 12:2). Requiere aprender, estudiar, leer, escuchar y analizar la Biblia con otros. Este paso en el proceso de discipulado es más que una imitación. Es transformación. Significa convertirse en una persona que entiende la Palabra de Dios y sigue creyendo, incluso si nadie más lo hace.
3. Adquiere experiencia práctica. A medida que los discípulos crecen en el seguimiento de Cristo, necesitan practicar vivir lo que están aprendiendo. Esto significa buscar la mentoría de creyentes más experimentados. Requiere que aquellos que están siendo discipulados vivan su vida cristiana frente a un padre espiritual que pueda corregirlos y animarlos. Si el nuevo creyente comienza a perder la fe y se hunde (como Pedro en Mateo 14:26-31), el mentor está ahí para ofrecer esperanza y restauración.
4. Discipule a otros. Con el tiempo, los discípulos deben convertirse en padres espirituales de otros creyentes. Asumir el papel de educador y mentor hace que un discípulo profundice más, remueva más escombros y aprenda más verdad que en cualquier otra fase del discipulado. No podemos alcanzar nuestro potencial sin asumir la responsabilidad de liderar a otra persona. Con este paso, el proceso relacional del discipulado cierra el círculo.
El discipulado relacional es la piedra angular del Proyecto Compromiso Bíblico (BEP). A través de BEP, los grupos pequeños, las familias y las iglesias pueden participar juntos en el proceso de discipulado, pasando de oyentes a aprendices que viven la Palabra de Dios y guían a otros. Vale la pena invertir tiempo y trabajo arduo para construir una base sólida de discipulado en su iglesia. Solo entonces nuestra fraternidad podrá cumplir nuestro compromiso con el mayor evangelismo y discipulado que el mundo haya visto jamás.
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